
Ahora que los Martínez Solera estamos por la segunda generación, es interesante recordar cómo éramos en la época disco. Gracias a mi padre que se empeñó en hacernos fotos, cosa muy rara en Horcajo por esa época.
Aunque han pasado los años, nos seguimos llevando como siempre; tios hechos y derechos que ya peinan calvas (los genes, qué le vamos a hacer) mantenemos los mismos sentimientos y lazos inexplicables, el mismo humor, las mismas "tontás".
Es curioso ver a los pequeños de la siguiente fase martínez y observar cómo se parecen a sus padres. Aunque en el caso de mi Montse se parece a su madre (gracias, Dios mío).

maribel

pepe
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yo

leo

pedro